¿Cuántas veces hemos llegado a dudar sobre nuestro llamado, en el servicio de Dios? 

Muchas veces llegamos a pensar si realmente fuimos llamados para eso que tanto nos apasiona y nos gusta o si verdaderamente fuimos llamados para eso que estamos haciendo en el Servicio de Dios. En algún momento quizá a tu mente han venido pensamientos que quieren llevarte a pensar que lo que estás haciendo no es lo tuyo, que no sirve o simplemente que no eres lo suficiente bueno para eso. Esos mismos pensamientos, esa misma duda que te inquieta te hace sentir mal. Te hace sentirte inconforme, te hacen dudar y pasas días enteros en los cuales se te ve pensativo, dudoso, con mal carácter en ocasiones y poco a poco aquella sonrisa que animaba a los demás se ha ido apagando. Quizá, quisieras ver mejores y mayores resultados, quisieras observar logros en lo que haces, o a veces quisieras que las cosas fueran de otra forma a como lo es hoy; y el no ver lo que deseas, te hace dudar aún más que quizá no fuiste llamado para eso y hasta llegas a pensar en renunciar a eso que en su momento fue uno de tus mayores logros, aunque tú no quieras hacerlo dentro de ti hay algo que te está presionando a tirar la toalla y dejar tirado a un lado lo que tantas bendiciones y alegrías te ha dado.

 
Ni siquiera lo esperabas, pero Dios te trajo acá a leer está reflexión para que tú corazón quedará marcado, porque déjame decirte que Él quitó ya todo prejuicio de tu mente y de tú corazón, y dispuso todo tu ser para que seas susceptible a un mensaje que él tiene para ti el día de hoy.

El Señor te dice: ¿por qué dudas de tu llamado?, ¿por qué quieres renunciar a eso que tanto te ha gustado?, ¿por qué quieres tirar la toalla ahora?, ¿acaso, te duelen las críticas?, ¿o por qué, no ves los resultados que quisieras ver? ¡Descansa, hijo mío! te dice el señor!

“Ustedes no fueron los que me eligieron a mí, sino que fui yo quien los eligió a ustedes…”
Juan 15:16a (Traducción en lenguaje actual)

Oye, fue Dios que un día te vio y más allá de ver en ti tus defectos, se enfocó en las virtudes que tenías, y sabía que al ser desempolvadas y puestas en práctica para la obra que fueran llamadas sería de gran utilidad. Ese mismo Dios te vio, te llamó, te perdono y te puso allí en donde estas. Ese mismo Dios es el que te dice hoy ¿por qué dudas de mí y de tu llamado?

Ahora quiero preguntarte yo Andrés Villela a ti quien me lee. ¿por qué dudas? ¿por qué dudas de lo que estás haciendo para Dios? Si fue Él quien te llamo y te puso allí en donde estas. Las críticas que recibes no te la hacen a ti, se las hacen a Él. Dios creyó en ti y vio el gran potencial que tienes para ejercer eso que haces. Él es quien te ha cuidado y respaldado hasta el día de hoy y quien nunca te dejará solo y nunca te soltará sino que siempre estará ahí ayudándote.

Sé que a veces el temor nos invade por el simple hecho del qué dirán las personas si hago esto o lo otro. Pero, en su palabra dice en Isaías 41:10 (NTV) "No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa". Es momento que recapacites y te des cuenta cuán bendecido estas y cuán dichoso eres porque has sido llamado por Dios para hacer lo que tanto te gusta. Debes de aprender a volar lo que Dios ha hecho en ti y lo que tú ahora quieres hacer por Él.

Es momento de dejar de dudar de tu llamado, porque cuando Dios te vio, Él no vio tus errores, Él no vio cuántas veces le has fallado, cuántas veces has dudado. Tampoco vio los pecados que cometiste al contrario vio la capacidad que tenías para realizar lo que te puso hacer. Así que ¡échale ganas! ¡sigue adelante! ¡no te rindas! Como dicen por ahí para atrás ni para agarrar impulso. ¡Ve y haz lo que Dios te mandó a hacer! Eso si, con una actitud positiva, una actitud de un verdadero cristiano. Deja de ver a los lados, deja de ver hacia atrás y sigue adelante, pero si en algún momento te detienes para tomar aire y recobrar las fuerzas ¡hazlo! pero nunca lo hagas para retroceder o rendirte porque déjame decirte algo. ¡Tú NO ERES DE LOS QUE SE RINDEN! ¡Tú NO ERES DE LOS QUE RETROCEDEN! sino que tú eres DE LOS QUE AVANZAN DE FRENTE EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA QUE SE TE PUEDA PRESENTAR. Tú eres de los que siempre sacan algo bueno, algo positivo en medio de lo malo. Eres de los que han aprendido a valorar lo que Dios le ha dado y ha hecho en tu vida. Eres de los que se dejan usar como Dios quiera. De los que confían ciegamente y no dudan en que Dios cumplirá su propósito en su vida.

¡SIGUE ADELANTE, YO CREO EN TI Y DIOS TAMBIÉN!

Juan 14:12 RVR1960 "Les aseguro que el que confía en mí hará lo mismo que yo hago. Y, como yo voy a donde está mi Padre, ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho."

Recuerda fuiste llamado por Dios no por nadie más. ¡sigue adelante!
Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.
Isaías 41:9-11 
Dios Te Bendiga  
Andrés Villela
Copyright © Andrés Villela - Actitud Cristiana / www.actitudcristiana.com
https://www.facebook.com/actitudcristianagt / https://www.instagram.com/actitudcristiana/