Has oído la frase ¡di tu última palabra! de vez en cuando aparece en
películas o series, cualquiera que sea el medio donde la hayas escuchado
significa lo mismo, que el que la va a decir posiblemente vaya a morir. Hoy
quiero subir el tema un poco de tono, y si vamos hablar de lo que unos se están
imaginando, está en Gn 39.1-5, encontramos a un José, que estaba en su mejor
momento desde que fue vendido por sus hermanos, encargado de la casa del
capitán de la guardia egipcia, era notorio que lo que hacía era todo guiado por
Dios y por eso su amo lo respetaba mucho y además de eso el señor también lo
bendecía.
Hasta esta parte de la historia todo iba de maravilla en la vida de
José, sabes cómo cualquier hombre debe de haber tenido pasiones, pero siempre
su última palabra estaba guiada por Dios. No sé si alguna vez has estado tú de
lo mejor portado posible o estas pasando un mal momento cualquiera que sea y de
la noche a la mañana te aparece una gran prueba, que tú ya te miras ahí cayendo
(pecando) y en los versos siguientes dice en Gn 39.6-12 – que José era muy
guapo y atractivo, y la espora de su amo se fijó en él, y empezó la persecución
y cada vez que lo veía le decía ¡ven, acuéstate conmigo! en vez de aceptar,
José constantemente le contestaba, mi amo confía en mí, y por eso soy el
encargado del lugar. Estando yo al frente de todas sus riquezas, él no tiene por
qué preocuparse. No me ha prohibido nada, y en la casa ninguno posee más
autoridad que yo. Eres su esposa. Tener relaciones sexuales contigo, sería pecar
contra Dios.
José tuvo esa persecución en su vida en ese lugar, en donde el enemigo
lo empezó a acechar como león rugiente eso lo encuentran en 1P. El diablo está
con nosotros esperando que caigamos en sus trampas y empecemos a pecar en la
mayoría que hagas o digas, no hay ninguno que se escape a sus engaños, no hay
ningún nivel de espiritualidad que no haya estado acorralado. Empieza por
llamarte la atención para que en el momento que quiera que tu tropieces o
hacerte medio resbalar y fue lo que le paso a José, Gn 39.11-12 Un día, entro
en la casa para realizar su trabajo. Entonces, la esposa de potifar,
aprovechando que no había nadie en la casa, lo agarró de la ropa y le exigió:
—¡Acuéstate conmigo! Prefirió que le arrebatara la ropa, y salió corriendo de
la casa. Realmente, no sabes si José ya había empezado a caer en las garras de
la mujer, pero si dice que le dejo la ropa, a su imaginación se lo dejo.
Lo que, si se es que, así como José estuvo al borde de cometer dicha
acción sexual con esa mujer, vemos también que él tuvo una lucha interna en
donde su pensamiento iría “mírala, nadie se enterará; dale no habrá
problema". Otra vez que le decía de plano “sal corriendo, aquí no tienes
nada que ganar, más bien perderás” y son los pensamientos que tenemos en esos
segundos antes de pecar o después de hacerlo.
Claro que tuvo problemas, ese es otro tema para una próxima; a lo que
quiero llegar es que desde el momento que fue vendido, y luego con la prueba de
la tentación, vemos como la vida de José cada vez que caía en dificultades,
observamos que la gracia de Dios lo acompañaba, y eso le abría puertas con sus
jefes. Pero, todo debido a que siempre tenía la última palabra lo que Dios
había puesto en su corazón.
Génesis 39.2-12 " 2 Ahora bien, el Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien. Mientras José vivía en la casa de su patrón egipcio, 3 este se dio cuenta de que el Señor estaba con José y lo hacía prosperar en todo. 4 José se ganó la confianza de Potifar, y este lo nombró mayordomo de toda su casa y le confió la administración de todos sus bienes. 5 Por causa de José, el Señor bendijo la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de su casa y de todos sus bienes. La bendición del Señor se extendió sobre todo lo que tenía el egipcio, tanto en la casa como en el campo. 6 Por esto Potifar dejó todo a cargo de José, y tan solo se preocupaba por lo que tenía que comer. José tenía muy buen físico y era muy atractivo. 7 Después de algún tiempo, la esposa de su patrón empezó a echarle el ojo y le propuso: —Acuéstate conmigo. 8 Pero José no quiso saber nada, sino que le contestó: —Mire, señora: mi patrón ya no tiene que preocuparse de nada en la casa, porque todo me lo ha confiado a mí. 9 En esta casa no hay nadie más importante que yo. Mi patrón no me ha negado nada, excepto meterme con usted, que es su esposa. ¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios? 10 Y por más que ella lo acosaba día tras día para que se acostara con ella y le hiciera compañía, José se mantuvo firme en su rechazo.11 Un día, en un momento en que todo el personal de servicio se encontraba ausente, José entró en la casa para cumplir con sus responsabilidades. 12 Entonces la mujer de Potifar lo agarró del manto y le rogó: «¡Acuéstate conmigo!» Pero José, dejando el manto en manos de ella, salió corriendo de la casa".
1 Pedro 5.8 "Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar."
Pablo Villela
Copyright © Pablo Villela - Actitud Cristiana / www.actitudcristiana.com
https://www.facebook.com/actitudcristianagt / https://www.instagram.com/actitudcristiana/

0 Comentarios